N-Acetilcisteína (NAC): qué es, para qué sirve y cómo usarla en México

N-Acetilcisteína (NAC): qué es, para qué sirve y cómo usarla en México

N-Acetilcisteína (NAC): qué es, para qué sirve y cómo usarla en México

Respuesta directa: La N-Acetilcisteína (NAC) es el precursor directo del glutatión, el antioxidante maestro del organismo. Apoya la función hepática, la salud respiratoria y la claridad cognitiva al elevar los niveles de glutatión intracelular. En México cobra relevancia extra por la exposición a contaminantes, la alta prevalencia de hígado graso y la carga de estrés oxidativo urbano.

La Ciudad de México registra de forma sistemática índices de calidad del aire catalogados como "mala" o "muy mala" para grupos sensibles durante meses enteros del año. La exposición crónica a PM2.5, ozono y óxidos de nitrógeno —documentada por el Sistema de Monitoreo Atmosférico de la CDMX— no es un problema estético: genera radicales libres que sobrecargan los sistemas de defensa antioxidante del organismo, especialmente el glutatión. Al mismo tiempo, México tiene una de las prevalencias más altas de hígado graso no alcohólico (HGNA) en América Latina, con estimaciones que ubican entre el 14% y el 30% de la población adulta afectada. El hígado es el órgano que mayor cantidad de glutatión requiere para sus procesos de biotransformación. La coincidencia no es casual.

La N-Acetilcisteína —conocida globalmente como NAC— lleva más de cinco décadas en la medicina clínica. Primero como antídoto de emergencia ante sobredosis de paracetamol, luego como mucolítico respiratorio, y en los últimos 20 años como uno de los compuestos nutraceuticos más estudiados en nefrología, neuropsiquiatría y longevidad celular. Su mecanismo de acción es simple y potente: proporciona cisteína —el aminoácido que limita la velocidad de síntesis del glutatión— directamente a las células.

Este artículo explica qué es el NAC, por qué los datos de salud en México hacen que su papel sea especialmente relevante, qué dice la evidencia sobre sus beneficios y cómo integrarlo en un protocolo inteligente de suplementación.

¿Qué es la N-Acetilcisteína (NAC)?

La N-Acetilcisteína es un derivado acetilado del aminoácido L-cisteína. No es un aminoácido esencial —el cuerpo puede sintetizarlo a partir de metionina— pero bajo condiciones de estrés oxidativo elevado, la demanda de cisteína supera con frecuencia la capacidad biosintética del organismo. La acetilación mejora la estabilidad del compuesto y facilita su absorción intestinal y su entrada a las células.

Una vez dentro de la célula, el NAC se desacetila liberando L-cisteína libre. Esa cisteína se incorpora a la reacción catalizada por la enzima glutamato-cisteína ligasa (GCL) —el paso limitante de velocidad en la síntesis del glutatión— para producir γ-glutamilcisteína, que luego se completa en glutatión (GSH) por la glutatión sintasa.

El resultado: más glutatión intracelular disponible para neutralizar radicales libres, para conjugar tóxicos en el hígado y para mantener el potencial redox de las células.

NAC como fármaco y como nutracéutico

El NAC tiene un doble estatus. En medicina de urgencias se usa de forma intravenosa como antídoto en sobredosis de acetaminofén (paracetamol), donde el agotamiento de glutatión hepático provoca necrosis masiva. En neumología se usa por vía oral o inhalatoria como mucolítico, rompiendo los puentes disulfuro de las mucoproteínas que espesan las secreciones en bronquitis y EPOC. Como nutracéutico oral, en dosis de 600 a 1,800 mg/día, su perfil de seguridad a largo plazo está bien documentado.

Por qué el NAC importa especialmente en México

La relevancia del NAC en México se construye sobre tres realidades epidemiológicas que convergen de forma poco conveniente para el sistema antioxidante del organismo:

1. Contaminación atmosférica crónica

La exposición a PM2.5 y ozono eleva los niveles de estrés oxidativo sistémico, reduce el glutatión pulmonar y activa vías inflamatorias. El Valle de México, Guadalajara y Monterrey registran episodios recurrentes de mala calidad del aire. Residir en estas zonas no equivale a fumar, pero la carga oxidativa acumulada a lo largo de décadas es real y medible en marcadores como la γ-glutamiltransferasa (γ-GT) y los isoprostanos urinarios.

2. Alta prevalencia de hígado graso no alcohólico (HGNA)

México tiene una prevalencia de HGNA estimada entre el 14% y el 30% de la población adulta, superior al promedio mundial y vinculada a la alta ingesta de fructosa industrial y al sedentarismo. El hígado en estado de esteatosis tiene una capacidad reducida para sintetizar y reciclar glutatión, generando un ciclo de estrés oxidativo que acelera la progresión hacia esteatohepatitis. Estudios han explorado el papel del NAC como apoyo en la modulación del estrés oxidativo hepático en este contexto.[7]

3. Déficit dietético de cisteína y metionina

Los patrones alimentarios urbanos mexicanos —ricos en ultraprocesados y bajos en proteína de calidad— frecuentemente resultan en ingesta subóptima de aminoácidos sulfurados (metionina y cisteína), los precursores del glutatión. Un organismo que no recibe suficiente cisteína de la dieta no puede sostener la síntesis óptima de GSH incluso si el resto de su bioquímica está intacta.

Cómo funciona el NAC en el cuerpo: la ruta del glutatión

Para entender al NAC hay que entender primero al glutatión. El glutatión (GSH) es un tripéptido formado por tres aminoácidos: glutamato, glicina y cisteína. Es el antioxidante endógeno más abundante del organismo, presente en concentraciones milimolares dentro de las células. Sus funciones incluyen:

  • Neutralización directa de radicales libres y peróxidos de hidrógeno
  • Conjugación hepática de tóxicos, fármacos y metales pesados (fase II del metabolismo)
  • Reciclaje de otros antioxidantes (vitaminas C y E, coenzima Q10)
  • Regulación del estado redox celular y la apoptosis
  • Soporte al sistema inmune (proliferación de linfocitos T)

El paso limitante: la cisteína

De los tres aminoácidos que componen el glutatión, la cisteína es el cuello de botella. El glutamato y la glicina son relativamente abundantes en la dieta y el metabolismo. La cisteína, en cambio, es escasa, inestable en su forma libre (se oxida rápidamente a cistina en plasma) y su disponibilidad intracelular dicta directamente la velocidad a la que las células producen GSH.

El NAC resuelve este cuello de botella de forma elegante: al ser más estable que la cisteína libre, atraviesa el intestino y llega a los tejidos intacto, donde libera cisteína precisamente donde se necesita.

Activación de NRF2

Además de su papel como precursor, el NAC activa el factor de transcripción NRF2 (Nuclear Factor Erythroid 2-Related Factor 2), conocido como el "maestro regulador de la defensa antioxidante". NRF2 activa la transcripción de más de 200 genes citoprotectores, entre ellos los que codifican las enzimas del sistema del glutatión (GCL, GS, GST), superóxido dismutasa, hemo oxigenasa-1 y tiorredoxina. El efecto del NAC sobre NRF2 amplifica su acción más allá de la simple provisión de cisteína.

Beneficios del NAC respaldados por evidencia

Salud respiratoria

El uso clínico más establecido del NAC oral es en patologías respiratorias obstructivas. Un meta-análisis publicado por Blasi et al. evaluó el efecto del NAC en EPOC y bronquitis crónica, documentando reducción en la frecuencia de exacerbaciones y mejoría en los síntomas.[4] El mecanismo es dual: acción mucolítica directa (rompe puentes disulfuro en el moco) y protección antioxidante del epitelio bronquial. En contextos de contaminación crónica, donde el epitelio respiratorio enfrenta una carga oxidativa persistente, este doble mecanismo resulta especialmente relevante.

Protección hepática

El hígado concentra los niveles más altos de glutatión del organismo y es el órgano que más depende de él para sus funciones de biotransformación. El agotamiento de GSH hepático —ya sea por tóxicos, fármacos, alcohol o estrés oxidativo crónico— es el mecanismo central en múltiples formas de daño hepatocelular. El NAC actúa como el reponedor directo de esa reserva. En el contexto de HGNA, investigaciones han explorado su capacidad para modular el estrés oxidativo hepático, con resultados que apuntan a mejoras en marcadores de función hepática.[7]

Salud cognitiva y neuropsiquiátrica

La investigación sobre NAC en neurociencia ha crecido significativamente. Berk et al. documentaron efectos del NAC en condiciones neuropsiquiátricas al actuar sobre el sistema glutamatérgico y el estrés oxidativo cerebral.[2] Dodd et al. evaluaron su uso en trastorno bipolar, con mejoría en síntomas depresivos medidos con MADRS.[6] Holmay et al. exploraron el papel del NAC en contextos de enfermedad de Parkinson, con datos sobre su capacidad de cruzar la barrera hematoencefálica en formas liposomales.[5] La niebla mental asociada a estrés crónico, déficit de sueño o post-infección tiene un componente de estrés oxidativo neuronal significativo que el NAC puede contribuir a modular.

Rendimiento físico y recuperación muscular

Kerksick y Willoughby revisaron la relación entre el NAC, el glutatión y el rendimiento en ejercicio, documentando que la suplementación puede apoyar la atenuación del estrés oxidativo inducido por ejercicio intenso y contribuir a la recuperación.[1] Los atletas de resistencia y quienes entrenan con alta frecuencia tienen demandas de glutatión significativamente elevadas.

Resumen de aplicaciones clínicas documentadas

Área Mecanismo principal Evidencia disponible
Salud respiratoria Mucolítico + antioxidante bronquial Alta (meta-análisis, uso clínico establecido)
Función hepática Repone GSH hepático, modulación oxidativa Moderada-alta (estudios en HGNA y daño hepático)
Neuro/cognitivo Antioxidante cerebral + modulación glutamatérgica Moderada (RCTs en condiciones neuropsiquiátricas)
Ejercicio y recuperación Atenúa estrés oxidativo post-esfuerzo Moderada (revisiones sistemáticas)
Detox ambiental Glutatión para conjugación de contaminantes Moderada (estudios en exposición a PM2.5)

Comparación: NAC vs glutatión liposomal vs vitamina C

Las tres opciones más discutidas para "elevar el glutatión" o mejorar la defensa antioxidante tienen mecanismos, biodisponibilidades y casos de uso distintos. No son equivalentes:

Criterio NAC Glutatión liposomal Vitamina C
Mecanismo Precursor de GSH; eleva síntesis intracelular Aporte directo de GSH preformado Coantioxidante; regenera GSH oxidado (GSSG→GSH)
Biodisponibilidad oral ~10-20% (variable); buena penetración celular ~30-50% en forma liposomal; menor sin liposoma ~70-90% a dosis ≤200 mg; decrece a dosis altas
Acción intracelular Alta — eleva GSH donde más se necesita Moderada — GSH plasmático eleva, acceso celular limitado Principalmente extracelular / plasmática
Evidencia clínica Muy alta (5+ décadas de uso clínico, miles de estudios) Creciente (últimos 10 años, datos prometedores) Muy alta (nutrición básica, antioxidante bien estudiado)
Costo estimado MXN/mes $300–$600 $800–$1,500 (liposomal de calidad) $80–$200
Mejor para Hígado, pulmón, neuro, detox, base antioxidante Depleción severa de GSH, inmunidad, piel Soporte antioxidante general, inmunidad, colágeno

Conclusión práctica: El NAC es la opción más costo-efectiva con mayor respaldo de evidencia para elevar el glutatión intracelular. El glutatión liposomal puede ser una adición útil en casos de depleción severa. La vitamina C es complementaria, no sustituta, y actúa en sinergismo con el NAC.

¿Cómo detectar un déficit de glutatión o estrés oxidativo elevado?

No existe en la práctica clínica mexicana habitual un "nivel de glutatión" en el panel de sangre estándar. Sin embargo, varios marcadores de laboratorio de acceso común en laboratorios como Chopo o Salud Digna pueden orientar el cuadro:

Marcadores indirectos de estrés oxidativo y función hepática

Marcador Qué indica Costo aprox. (Chopo/Salud Digna) Rango a vigilar
γ-GT (GGT) Enzima hepática; se eleva con consumo de glutatión y daño oxidativo hepático. Sensible a alcohol, fármacos, esteatosis. $90–$150 MXN Ideal <25 U/L hombres, <20 U/L mujeres
ALT / TGP Transaminasa hepática; marcador de inflamación y daño hepatocelular activo. $90–$130 MXN Idealmente <25 U/L
AST / TGO Transaminasa presente en hígado y músculo; ratio AST/ALT útil para diferenciar causa. Incluida en panel hepático <25 U/L; ratio AST/ALT <1 en patología hepática no alcohólica
Proteína C Reactiva ultrasensible (PCRus) Inflamación sistémica de bajo grado; cofactor de estrés oxidativo. $150–$250 MXN Óptimo <0.5 mg/L
Ácido úrico Marcador de estrés oxidativo y riesgo metabólico. Incluido en panel metabólico Óptimo: hombres <5.5 mg/dL, mujeres <4.5 mg/dL

Si tienes GGT elevada (aunque "dentro de rango normal"), ALT/AST por encima de 25 U/L, PCRus >1 mg/L, o simplemente vives en una zona de alta contaminación y sientes fatiga persistente, niebla mental o recuperación lenta, el perfil de estrés oxidativo-hepático merece atención. Los 12 marcadores del envejecimiento que seguimos en CellX incluyen varios de estos parámetros como parte del cuadro de salud celular integral.

Los estudios de estrés oxidativo específicos (isoprostanos, 8-OHdG, glutatión eritrocitario) existen pero son más costosos ($500–$1,500 MXN) y raramente disponibles en laboratorios de acceso público. Para la mayoría, el panel estándar hepático más PCRus es un punto de partida suficiente.

Protocolo CellX: NAC en el contexto de TMG CellX®

En CellX diseñamos fórmulas con propósito bioquímico explícito, no con ingredientes de relleno. TMG CellX® incluye NAC como parte de una fórmula orientada a la metilación óptima, la reducción de homocisteína y la protección celular antioxidante.

La fórmula completa de TMG CellX® y su lógica

  • TMG (trimetilglicina): Donador de grupos metilo; remethyla homocisteína en metionina de forma independiente a la vía del folato. Apoya metilación del ADN, síntesis de creatina y regulación epigenética.
  • Quatrefolic® (5-MTHF): Forma activa del folato; funcional incluso en portadores de variantes MTHFR (C677T, A1298C). Trabaja en paralelo a TMG para optimizar el ciclo de metionina.
  • Metilcobalamina (B12 activa): Cofactor esencial para la conversión de homocisteína en metionina vía metionina sintasa. La forma metilada es directamente utilizable sin conversión hepática.
  • Vitamina B6 (P5P): Cofactor de la cistationina β-sintasa; dirige homocisteína hacia la vía de transsulfuración para producir cisteína y, eventualmente, glutatión.
  • NAC: Precursor de cisteína disponible de inmediato para la síntesis de glutatión. Complementa la vía de transsulfuración asegurando que el sustrato no sea el cuello de botella para la producción de GSH.
  • Betaína HCl: Mejora la acidez gástrica y la absorción de B12; comparte función con la TMG como donador de metilo adicional.

¿Por qué estas moléculas trabajan mejor juntas?

La homocisteína elevada —un metabolito intermedio del ciclo de metionina— es un marcador de riesgo cardiovascular y neurológico independiente, así como un indicador de disfunción en la metilación. Sus rutas de eliminación requieren vitaminas del grupo B (B6, B12, folato) para la remetilación y la transsulfuración. El NAC entra en este circuito al garantizar que, una vez que la cisteína es producida por la vía de transsulfuración, haya suficiente sustrato para que el ciclo del glutatión funcione a plena capacidad. Es una fórmula con continuidad metabólica: no hay pasos vacíos.

Stack recomendado

Para quienes buscan un protocolo completo de protección mitocondrial y antioxidante:

  • Base metilación + glutatión: TMG CellX® — cubre el ciclo de metionina y el soporte de GSH
  • Energía mitocondrial: NMN CellX® — eleva NAD⁺ para activar sirtuinas y PARP; la mayor demanda metabólica requiere mayor soporte antioxidante, lo que hace el NAC especialmente relevante en este stack
  • Transferencia electrónica mitocondrial: CoQ10 CellX® — protección oxidativa en la membrana mitocondrial

Estos tres compuestos no tienen interacciones adversas conocidas entre sí y operan en niveles complementarios del metabolismo energético y antioxidante. Si la inflamación crónica es parte del cuadro, esta combinación aborda dos de sus drivers más documentados: estrés oxidativo y disfunción mitocondrial.

Ver TMG CellX® →

Preguntas frecuentes sobre el NAC

¿Para qué sirve el NAC (N-Acetilcisteína)?

El NAC es el precursor directo de la cisteína, el aminoácido limitante para sintetizar glutatión —el antioxidante maestro del organismo. Apoya la función hepática, la salud respiratoria, la claridad cognitiva y la respuesta al estrés oxidativo. En medicina de urgencias se usa de forma intravenosa como antídoto ante sobredosis de paracetamol, y como mucolítico en patologías respiratorias crónicas.

¿Cuánto NAC se debe tomar al día?

Los estudios clínicos revisados usan dosis orales de 600 mg a 2,400 mg/día divididas en 2 a 3 tomas. Para soporte antioxidante general, 600–900 mg/día es el rango más estudiado. Dosis más altas (1,200–2,400 mg) se han empleado en contextos respiratorios y neuropsiquiátricos. Es recomendable consultar a un profesional de la salud para definir la dosis apropiada según el caso individual.

¿Es mejor el NAC oral que el glutatión liposomal?

Depende del objetivo. El glutatión liposomal eleva niveles plasmáticos de forma más directa. El NAC oral tiene más investigación acumulada, actúa intracelularmente estimulando la síntesis endógena de glutatión, y también tiene efectos directos como agente mucolítico y modulador de NRF2. Son estrategias complementarias con distintos perfiles de aplicación.

¿El NAC tiene efectos adversos?

A dosis orales estándar (600–1,200 mg/día) el NAC es generalmente bien tolerado. Los efectos adversos más frecuentes son gastrointestinales leves (náusea, acidez) si se toma en ayunas. A dosis altas puede reducir temporalmente la absorción de zinc y cobre. Se recomienda tomarlo con alimentos. Personas con historial de úlcera gástrica deben consultarlo con su médico antes de usarlo.

¿Se puede combinar NAC con NMN o CoQ10?

Sí. NAC + NMN es una combinación con lógica biológica sólida: el NMN eleva NAD⁺ para activar sirtuinas y los procesos de reparación del ADN; el NAC eleva glutatión para neutralizar el estrés oxidativo que el mayor ritmo metabólico puede generar. Agregar CoQ10 completa la protección en la cadena mitocondrial. No existen interacciones adversas conocidas entre estos tres compuestos.

Referencias científicas

  1. Kerksick C, Willoughby D. The antioxidant role of glutathione and N-acetyl-cysteine supplements and exercise-induced oxidative stress. J Int Soc Sports Nutr. 2005;2(2):38–44. DOI: 10.1186/1550-2783-2-4-38
  2. Berk M, Copolov DL, Dean O, et al. N-acetyl cysteine for depressive symptoms in bipolar disorder — a double-blind randomized placebo-controlled trial. Biol Psychiatry. 2008;64(6):468–475. DOI: 10.1016/j.biopsych.2008.01.036
  3. Millea PJ. N-acetylcysteine: multiple clinical applications. Am Fam Physician. 2009;80(3):265–269. PMID: 19621836
  4. Blasi F, Page C, Rossolini GM, et al. The effect of N-acetylcysteine on biofilms: Implications for the treatment of respiratory tract infections. Respir Med. 2016;117:190–197. DOI: 10.1016/j.rmed.2016.06.015
  5. Holmay MJ, Terpstra M, Coles LD, et al. N-Acetylcysteine boosts brain and blood glutathione in Gaucher and Parkinson diseases. Clin Neuropharmacol. 2013;36(4):103–106. DOI: 10.1097/WNF.0b013e31829ae713
  6. Dodd S, Dean O, Copolov DL, Malhi GS, Berk M. N-acetylcysteine for antioxidant therapy: pharmacology and clinical utility. Expert Opin Biol Ther. 2008;8(12):1955–1962. DOI: 10.1517/14728220802517901
  7. Khoshbaten M, Aliasgarzadeh A, Masnadi K, et al. N-acetylcysteine improves liver function in patients with non-alcoholic fatty liver disease. World J Gastroenterol. 2010;16(33):4168–4173. DOI: 10.3748/wjg.v16.i33.4168
  8. Chirino YI, Pedraza-Chaverri J. Role of oxidative and nitrosative stress in cisplatin-induced nephrotoxicity and protective effects of various antioxidants. Exp Toxicol Pathol. 2009;61(3):223–242. DOI: 10.1016/j.etp.2008.09.003
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